Super Rugby

Un golpe al corazón

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Como un baldazo de agua fría, el rumor de que Jaguares se quedaba afuera del Super Rugby tomo vigor y se cristalizo el domingo último cuando el capitán de la franquicia, Jerónimo de la Fuente, admitía ante las cámaras de ESPN que la UAR les daba pista libre a los jugadores para negociar su salida del subcampeón del Super Rugby.

Las palabras del rosarino terminaron de mostrar la cruda realidad que atraviesa nuestro rugby profesional y dejó en claro que el panorama que se avecina esta rodeado de incertidumbre y mucho pesimismo. En apenas 3 meses, un modelo que parecía exitoso, o que sin dudas lo era, quedó a la deriva y a la espera de una solución que todavía parece lejana.

Pero…  ¿Cómo se llega a esta situación?

Sanzaar no atraviesa un buen momento económico y esta sería una de las principales razones para que el formato que se venía disputando (varias veces cuestionado desde Nueva Zelanda y Australia), no pueda seguir adelante. Los costos en traslados son muy altos y a esto hay que sumarle el descontento de algunos por tener que viajar hasta Sudáfrica y Argentina. Además, el pasar económico de la ARU tampoco ayuda, lo cual genera un cocktail sumamente explosivo para Jaguares.

Ante esta situación, y teniendo en cuenta el estado de pandemia mundial que se está dando por el Covid19, el cual genera entre otras cosas que Nueva Zelanda mantenga sus fronteras cerradas hasta junio de 2021, tanto Nueva Zelanda como Australia ya empezaron a pensar en como darle competencia a sus jugadores, sin depender de otros, y por eso crearon sendos certámenes domésticos que les servirán para llegar de la mejor forma a un posible Rugby Championship, antes de fin de año (siempre y cuando se logre la aprobación sanitaria de los países intervinientes y se pueda hacer un protocolo de aislamiento).

https://twitter.com/Fran_Capizzi/status/1265466147228586003?s=20

 

¿Cómo queda parado Argentina?

Descolocada totalmente, la UAR podría encontrar una solución parcial insertando, a partir del año próximo,  un equipo en alguna competencia extranjera (suena Sudáfrica, pero no habría que descartar Australia). Esto implicaría cambiar el modelo de lo que es Jaguares hoy, ya que los partidos serían todos en condición de visitante, los contratos de Televisación y sponsors no serían los mismos, y a su vez, la conformación del plantel difícilmente cuente con los jugadores de mayor renombre, quienes se inclinarían, dentro de las posibilidades, por seguir sus carreras en algún club europeo que les garantice un mejor futuro salarial.

El cambio de fisonomía de Jaguares traerá varios cambios emparejados. La estructura y el recurso humano que conforma a un equipo profesional como que el que dirige Gonzalo Quesada se verá afectada y habrá que ver hasta dónde. De hecho, el entrenador podría ser una de las primeras figuras que dejaría el barco. Su prestigio internacional es un activo sumamente atrayente para los clubes franceses y no sería raro que sea uno de los primeros en emigrar hacia el viejo continente.

¿Hay plan “B”?

Por ahora difícil. La inserción en alguna competencia de clubes europeos todavía no parece viable. Si bien es más cómodo que ir al hemisferio sur, también todo es más caro y principalmente hay que ver si Jaguares cuenta con lugar en alguna de dichas competencias. En cualquiera de los casos, sería asentando una franquicia en suelo extranjero, lo cual implica todo un rediseño para su financiación.

A su vez, la opción americana, aún esta en veremos. Es cierto que algunos jugadores pueden emigrar a la liga estadounidense, pero hay que ver realmente si el nivel de competencia es el adecuado teniendo en cuenta que una vez finalizado ese torneo hay que ponerse la camiseta de Los Pumas para jugar ante las verdaderas potencias. Hoy en día la única competencia que se mantiene es la Super Liga Americana y lejos está de tener un nivel similar al del Super Rugby.

 

¿Qué pasará con el Rugby Championship y Los Pumas?

Esto fue lo que dijo Agustín Pichot en una nota con radio la Red:  “La opción que hay hoy para el Rugby Championship de este año, si las fronteras de Australia nos permiten ingresar como se hizo con el Rugby League, dejarían entrar a los tres países en octubre y noviembre en cuarentena”, se jugaría el torneo en un mismo lugar, con una protección en una burbuja dentro de ciertos hoteles, canchas de entrenamiento y el estadio. Harían un esfuerzo sanitario para controlar esa burbuja y se llevaría a cabo en la costa este, porque la oeste está cerrada. Hoy deja una posibilidad remota de que se junten los cuatro países a jugar el torneo ahí en octubre y noviembre”.

Se deduce que más allá de lo que ocurra este año, a largo plazo Los Pumas seguirían teniendo su lugar. Hay versiones de que un calendario anual cambiaría las fechas del certamen para emparejarlo con el Seis Naciones y dejar las ventanas internacionales para octubre y noviembre.

 

Son tiempos de negociaciones y de mucha incertidumbre. El futuro de la estructura del rugby profesional en nuestro país sufrió un golpe durísimo. Un cimbronazo del que seguramente va a costar muchísimo poder levantarse.

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