Opinión

Un año con mucho para corregir

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Fin de año es tiempo de análisis y balances. Un 2020 por demás peculiar con la pandemia como principal tema que incidió en todos los estratos y obviamente en el rugby.

Claramente no fue un buen año para el deporte ovalado, como seguramente no lo fue para la gran mayoría de los deportes este 2020. Con solo un rato de competencia a principio de temporada, el impacto del Covid 19 dejó cicatrices que vaya a saber uno si algún día podrán cerrarse.

Por lo pronto, la UAR pagó carísimo el parate. Jaguares quedó fuera del mapa del Super Rugby y sus jugadores, además del Head Coach, debieron migrar rápidamente para asegurarse competencia y un bienestar económico a futuro. La salida de la franquicia del rugby de alto vuelo no fue solo por la pandemia. Los tres socios de Sanzaar no estaban conformes con el formato anterior y sin dudas era cuestión de tiempo que le soltaran la mano al hermano menor de Sudamérica.

Dentro del verde césped, lo de Los Pumas fue claramente el punto más destacado. El épico triunfo contra Nueva Zelanda, en las condiciones más adversas que pudieran imaginarse, le dio crédito a Mario Ledesma y sus dirigidos, quienes también cosecharon dos empates frente a los Wallabies para quedar segundos. Más allá de los resultados, lo del equipo superó las expectativas en el plano del juego, con algunos puntos muy altos como la defensa y el regreso de jugadores icónicos como lo es Juan Imhoff.

En el debe claramente estará lo que paso fuera del rectángulo. La falta de calidez en el homenaje a Maradona y sus argumentaciones posteriores, los tweets de Matera, Petti y Socino y los hechos de violencia vinculados al deporte opacaron los logros deportivos y pusieron a la ovalada en el banquillo de los acusados por la opinión pública.

La incertidumbre reina en varios sentidos de cara al 2021. La competencia interna aún no tiene fecha de regreso, más allá de la intención de varias uniones de hacerlo con normalidad. Tampoco está claro que va pasar con los jugadores de Jaguares que no lograron emigrar, aunque todo indicaría que podrían sumarse a Ceibos y algunos otros al resto de las franquicias de la Super Liga, en lo que sería un salto de calidad para el certamen.

El último párrafo es para la dirigencia. Aunque falta más de un año para las elecciones en la entidad Madre, las aguas no están calmas y hay focos de conflicto en varias uniones. El accionar sobre los jugadores que twitearon no fue homologado por varios clubes y sirvió como disparador de un descontento generalizado el cual varios buscan aprovechar con fines políticos y no tanto.

Difícil aventurar lo que sucederá el año que por arrancar. Si hay algo que nos enseño el 2020, es que todo puede cambiar de manera drástica y repentina. Con otro escenario, totalmente distinto al de fines de 2019, el rugby argentino se prepara para un desafío en donde lo incierto parece ser la única certeza.

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