Opinión

Peguémosle al rugbier

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Entristece leer la muerte de un chico de 19 años a causa de una pelea entre dos grupos de jóvenes, en esta ocasión, de vacaciones en Villa Gesell. De nada sirve la estigmatización mediática para catalogar a los supuestos responsables como rugbiers violentos porque el hecho va más allá del deporte que estos puedan practicar. Hay una muerte, hay un dolor inmenso de una familia que se contrapone a una necesidad de justicia para algunos, de venganza para otros y, principalmente, de resentimiento para una gran mayoría que se nutre de lo que publican los medios de comunicación y las redes sociales.

La historia del rugbier patotero y violento por parte de los medios no es nueva. ¿Tiene sustento? Muy poco. ¿Hay rugbiers patoteros y violentos? Si, claro. ¿Es una condición sine qua non para todos aquellos que practican el deporte? Absolutamente no. La generalización no contribuye y solo intensifica la grieta  para los que se ubican de un lado o del otro del deporte.

El jugador de rugby puede tener un físico que lo ponga en ventaja para una situación de pelea. Lejos está el deporte y quienes lo enseñan, de inculcarle a los jugadores la utilización de la violencia física como arma de defensa en la vida cotidiana. Aquel que piense que un entrenador de rugby va a decirle a un jugador de cualquier edad, que utilice la agresión física como un elemento de defensa, es porque claramente nunca tuvo relación directa con el deporte.

Sin embargo, no se puede dejar de lado que estos episodios ocurren y que muchas veces, los individuos adoptan un comportamiento diferente cuando están en grupo del que tendrían estando solos. Esto no es producto del rugby sino del comportamiento humano, y es ahí donde hay que trabajar principalmente.

El mensaje de las consecuencias que puede traer la violencia física nace en casa y debe ser por parte de los padres hacia sus hijos. El club, las uniones provinciales o la UAR pueden reforzarlo con distintas campañas de concientización, pero donde uno primero asume, que está bien y que no debe hacerse, es en el seno del hogar a través de la educación parental. Buscar responsabilidades en un deporte, o en quienes lo practican, es no querer asumir lo que a cada uno le corresponde como parte de la sociedad en la cual vivimos

Duele leer sobre la muerte de un chico de 19 años que estaba de vacaciones por una pelea entre jóvenes. Esa es la triste noticia y lo que nos debería preocupar. El hecho de querer buscar la explicación de los hechos en un deporte es tan errado como creer que la práctica de dicho deporte hace de las personas mejores seres humanos.

1 Comment

  1. Mario acosta pimentel

    20 enero, 2020 at 3:18 pm

    Muy buen artículo . Para agregar diría que podríamos realizar acciones de sinergia desde los clubes en general y de rugby en particular . Informando a cada uno de sus socios jugadores serán sancionados por el mismo
    Club ante actos vandálicos que aunque no con lleven a un delito penal como este , el club no lo admitirá en cada uno de estos jóvenes socios . En definitiva representan al
    Club dentro y fuera de la cancha , en temporada o fuera de ella .

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